Capítulo 40.
Yuna
Estar así con Lin se sentía irreal. Bonito, pero irreal. Era un contraste absoluto con los primeros días que pasamos juntos, cuando solo había peleas, silencios incómodos y miradas cargadas de desconfianza.
Pasar la noche en la misma cama, abrazados, pegados el uno al otro y compartiendo el mismo latido, me hacía sentir que teníamos algo de verdad, algo sincero. Aunque nuestro matrimonio fuera una farsa, una inversión para mis padres y una condena para mí. Porque, aunque en ese momento lo