~ Theresa ~
Mis piernas siguen temblando cuando George se aparta. Intento respirar, trato de recordar cómo volver a ser una persona, pero todo lo que puedo saborear es a él. Su mano permanece en mi pierna, anclándome incluso cuando me duele el pecho.
Debería sentir vergüenza. Los recuerdos de mi marido me atraviesan, pero no detienen el dolor, ni el calor que crece en mi interior.
La palma de George presiona con más firmeza y, de repente, comprendo por qué me trajo aquí. Este lugar de lujuria e