Capítulo 8. Némesis seductores
[ CHRISTIN]
—¡Vamos, Christian! — lo tomé del brazo y se soltó con brusquedad. — ¡No me puedes ignorar toda la vida!
—De hecho sí. — Miro a la castaña que va en la parte trasera del auto, por el espejo derecho del auto. — lo siento es que, si es posible, mis padres me han ignorado toda la vida. — miró para ambos lados y luego levantó sus manos sobre su pecho. — lo siento, yo solo decía que sí era posible.
Gracias, Susan. ¡En serio!
—Escucha, sí es lo que imaginas, tuve algo que ver con ese suje