Capítulo 25. Una simple mentira
[CHRISTIN]
Bajé la cabeza y reprimí las ganas de llorar, lo tomé del brazo y lo seguí a paso lento.
Mi padre me guió hasta el altar, y cada paso que dábamos era un nuevo mal comentario encerrado en un murmullo por parte de los invitados.
Entre ellos, mi abuela Amelia, alias “la bruja”.
Levanté solo un poco la mirada y, por desgracia, choqué con la mirada equivocada.
Aarón estaba ahí, en la segunda fila de la izquierda, observándome de pies a cabeza sin ninguna discreción, con su mandíbula tensa