98. ¿Listo para seguir?
El sol se colaba por la ventana de una manera espectacular. Era como si hubiera querido darnos un poco de paz después de tanto caos. Me encontraba en la habitación de Nickolas, quien tenía la cabeza un poco agachada.
—Nickolas, me encargaré de cuidar a Emma, sin problemas.
—Lo agradezco —sonrió con ligera calma—. Pero si no es mucha molestia, me gustaría que Emma fuera con mi madre. Ya la he llamado y irá a la casa de la abuela de los Ferrari a recogerla.
A pesar de que presentó una hemorragia i