—Esa perra cada vez está más cerca de él.
Katya estaba tan furiosa al espiar a Valerio y a Livana.
Podía ver la atracción del macho hacia ella.
Jamás había visto al Áyax así por ninguna mujer antes.
—¿Puedes romper el lazo de sangre o no? —gruñó a la bruja caminando de un lado a otro.
—Puedo, pero necesitarás que ella sea quien se tome el té por cuenta propia, debe renunciar al lazo.
—¡Esa perra no lo hará, quiere quedarse con mi hombre!
—Yo que tú no lo supondría.
Además, puedes jugar con su m