Aria entró con cuidado a su departamento, con tal de no hacer demasiado ruido que despertara a sus trillizos. Sigilosa se dirigió hacia la cocina y tomó un vaso de agua fría antes de dirigirse a su habitación para ducharse.
Después de una rápida ducha que le refrescó el cuerpo cansado, se dejó caer en la cama, sintiendo como todo el agotamiento desaparecía En un abrir y cerrar de ojos, se quedó dormida como una roca, sumergiéndose en un sueño profundo.
La luz del Alba la bañó por la mañana, l