Aria se excusó en el trabajo, alegando que no se sentía bien. La presión en su cabeza y el tumulto en su corazón eran demasiado intensos para enfrentar otro día en la oficina. Mientras sus compañeros de trabajo la miraban con preocupación, ella sintió un nudo en el estómago, deseando que el tiempo se detuviera para poder encontrar algo de paz.
Al llegar a casa, el silencio la acorraló. El lugar se sentía tan silencioso que resultaba ser deprimente y más en la situación en la que se encontraba.