Aria había pensado en regresar a casa después de un largo día de trabajo, pero cuando el equipo sugirió salir a cenar juntos, no pudo negarse. No quería arruinar los planes ni ser la única que se quedara atrás. Así que, con una sonrisa, se unió a sus compañeros mientras se dirigían a un restaurante cercano.
El ambiente en el restaurante era animado, y todos parecían disfrutar de la compañía. Luna, de pronto elevó su copa.
—¡Estoy tan feliz de trabajar con todos ustedes! Este equipo se merece m