96. NEGACIÓN ll
Raidel mantenía la velocidad del vehículo dentro de los límites permitidos, su concentración dividida entre la carretera y la tormenta emocional que Lianet llevaba a su lado. La escuchó hablar por teléfono con Carlos, una elección que lo dejó perplejo dada la conocida enemistad entre ellos. En el tumulto de su dolor, Lianet había olvidado esa crucial pieza de su vida.
—No deberías haberlo llamado —dijo Raidel, su voz firme y serena, un contrapunto a la tempestad de Lianet. Sus ojos permanecían