Veo la alta e imponente figura de Mariano Hans marcharse, con la cabeza agachada y la postura reducida a la miseria.
Intento pensar en todo... Una parte de mí, siente el corazón latir con prisas porque su sueño de adolescente se ha vuelto realidad. Mariano me ha dicho que está enamorado de mí.
Pero otra parte de mí, la que fue a esa cena, la que vio a Kiara irrumpir en su casa, se siente decepcionada de amarlo.
Una enfermera entra, su sonrisa es cálida.
—Señorita Fatima. Va a entrar el doct