Narrado por Fatima Hneidi:
Me toco el vientre sin pensarlo. Es un gesto involuntario, casi instintivo, no debería de hacerlo en este lugar donde estoy extremadamente expuesta. Mi estómago se mueve con agresividad, como si supiera que estoy a punto de hacer algo que podría cambiarlo todo. Algo que podría poner en riesgo lo poco que he logrado construir. Me detengo frente al portón de hierro de la mansión Hneidi. El aire huele a jazmín, pero no me tranquiliza. Me arde el pecho. Me arde la histo