Capítulo 241
Pero era difícil.

Demasiado difícil.

Porque en la pantalla estaba Isabella.

Inmóvil.

Vulnerable.

A un segundo de desaparecer.

—¡Deténla! —repitió Dereck, con desesperación—. ¡Por favor, Gimena! ¡Esto ya no tiene sentido!

—Claro que lo tiene —respondió ella con suavidad—. Tiene todo el sentido
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