Capítulo 384
Enzo bajó el rastro de sus besos ardientes hacia el cuello de Valeria, dejando marcas tibias a su paso. Ella echó la cabeza hacia atrás, pegándose a la pared y dándole acceso libre a esa franja de piel tan sensible. Cada toque aceleraba el pulso de ambos a niveles peligrosos. La dura erección de Enz