Capítulo 240
Pero no miró los papeles.

No de inmediato.

Sus ojos estaban fijos en la pantalla.

En la enfermera.

Que abrió la puerta.

Y entró.

El corazón de Dereck se detuvo.

—…deténla… —dijo, desesperado, dando un paso al frente—. ¡Ya firmé!

Gimena no respondió.

Solo observaba.

Disfrutando.

—¡GIMENA! —gritó Dere
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