Otro paso.
—Más.
Hasta quedar a apenas un metro de ella.
Podía ver el temblor en su mano.
La sangre filtrándose por el vendaje de su hombro.
La locura en sus ojos.
—Así… —murmuró Gimena, casi satisfecha—. Justo así.
De pronto—
Giró el arma.
Y la apuntó directamente a Enzo.
Todo ocurrió en un segundo