Un suspiro pesado salió de su pecho.
—Si alguien quiere entrar… que entre.
Su voz bajó aún más.
—Que vean que al final… ganaste tú.
La reacción fue inmediata.
Gimena soltó una carcajada.
Fuerte.
Aguda.
Descompuesta.
Giró hacia la puerta, levantando el arma con entusiasmo casi infantil.
—¿E