Capítulo 380
Apenas estacionó el auto, caminó a paso apresurado por los pasillos olientes a antiséptico. Cada paso resonaba en el silencio del área de cuidados intensivos, acelerando los latidos de su corazón. Al llegar a la habitación, se detuvo un segundo frente a la puerta. Tomó aire, intentó serenarse y giró