Mundo de ficçãoIniciar sessãoDarlene se acercó a Isabella con el rostro iluminado por una emoción genuina. Sin dudarlo, la rodeó con un abrazo entusiasta, casi efusivo.
—Eso fue hermoso, Isabella —dijo con la voz aún temblorosa—. Muchas gracias por tocar para nosotros. Mis amigas se morirán de envidia cuando les cuente que la mismísima Eelys







