Mundo ficciónIniciar sesiónNo hubo más lágrimas. El amor que había sentido por Dereck se había destilado en un cinismo frío y racional. La fotografía de él con Gimena en el hospital era la última y definitiva prueba: su esposo ya había elegido, y ella no sería un obstáculo ni un objeto de lástima.
Se levantó con dificultad. La decisión la golpeó con la fuerza de una epifanía: no volvería a esperar por Dereck. No esperaría su juicio, ni su condescendencia, ni el momento en que se dignara a firmar el divorcio. Ella tomaría el control de su destino y, al hacerlo, le daría a Dereck la libertad que tanto anhelaba para amar a Gimena.
Caminó por la mansión como una sombra, ya completamente ajena a su opulencia. Subió a la habitación principal. La luz fría del amanecer comenzaba a filtrarse por las ventanas.
Abrió el







