ustin
No debí haber venido esta noche.
Pero cuando me envió ese mensaje, cuando me llamó Maestro… perdí todo control.
No puedo seguir así.
DEBO recuperar el control.
Ella está sentada en el sillón de su habitación, con las piernas cruzadas, una sonrisa provocativa en los labios.
Lleva un vestido negro ceñido que se ajusta perfectamente a sus curvas. Su mirada brillante se posa en mí, esperando que dé el primer paso.
— No has respondido a mi último mensaje, dice ella inclinando levemente