Mundo ficciónIniciar sesión¡Oh, qué bonito! —canturreó Olka.
—¡Ya, ya! —resoplé yo y dejé el teléfono sobre la mesa. Olka lo cogió inmediatamente y empezó a mirarlo. —¡Vaya! ¡Yo también quiero un novio así! —dijo con satisfacción —. Ay, todavía estás loca por tu Tohó, ¿qué novio? —le sonreí amablemente, incluso envidiando un poco a mi amiga por los sentimientos que sentía hacia su propio esposo. —Bueno, sí, hay algo... —sonrió feliz mi amiga. —Pero dejemos por ahora el tema del teléf






