Mundo ficciónIniciar sesión—¡Qué día tan duro! —dije nada más entrar en casa. Snezhok empezó a saltar a mis pies para que lo cogiera en brazos, y Anfiska, traidora, saltó a los brazos de Nikita.
—¡Parece que hemos intercambiado mascotas! —sonrió Nikita y acarició al gatito.—Kis, ¿hay algo para comer? ¿Pedimos algo? —preguntó Nikita.—¡Sí, claro! ¿Para quié






