—Em, cuando te secuestraron y te traje a casa, pedí al investigador que siguiera averiguando. Lógicamente todo coincidía: fotografías de un centro de rehabilitación, sumado a que él era psiquiatra y dueño actual de la casa. Además de tu historia con tu ex y la amistad que ellos tenían. Finalmente me enfrenté al médico.
—Nicholas, ¿en qué momento hiciste eso?
—Em, por favor, que no te gane la ansiedad y deja que te cuente todo paso a paso.
—Okey.
—El mexicano no era ningún inocente, él