Sacamos los celulares y alumbramos para ver qué estaba ocurriendo.
Renato y el baterista estaban en pleno acto sexual, jamás fue un grito de auxilio, al contrario.
—Cariño, creo que ninguno de los dos necesita que lo ayudemos —dije, riendo.
—Volvamos a nuestras copas de vino, Em, creo que vimos suficiente y ellos no necesitan público para continuar —susurró.
Volvimos a casa y la luz había llegado. Solo había sido un corte, el cual la compañía de electricidad ratificó.
—Nicholas, no pod