—Em, no veo a nadie más que esos dos en la barra. ¿A quién te refieres? —Apuntó a la barra con la mirada.
Miré para todos lados y efectivamente la imagen que yo había visto ya no estaba.
—¿Me estaré volviendo loca? —Miré a Nicholas a los ojos.
—No sé a quién viste, Em.
—A Andrés.
—No creo que te estés volviendo loca, pero sí sé que necesitas descansar. Estás estresada.
—Tienes razón. Tengo que olvidarme de todo. Es imposible que esté acá.
—Vamos a la cama, mañana es un nuevo día. —Me tomó de la