Nicholas, no me quiso decir donde había dejado el arma y yo tampoco quería saberlo.
Quemamos los papeles que firmé antes de tirarle el tacón de aguja a mi padre, poniendo fin a una historia que ya estaba cerrada.
Llené de agua caliente la tina de mi baño y me sumergí en ella. Necesitaba cerrar los ojos y relajarme un momento. Desperté con el sonido de los pasos de alguien que entraba al baño, seguí haciéndome la dormida a ver si Nicholas, me sorprendía, incorporándose conmigo.
Pasaron algunos m