Sahar
Sacudí mis hombros quitándole importancia, pero al parecer no era así para mi amado hombre. Me apretó más contra su pecho y respiró hondo.
—Sahar, has cargado con un peso demasiado grande todo este tiempo. Ya sé que fue por juramento y por proteger a tu hermana de ese peligro, pero…
—No solo a ellas, sino a tu gente también.
—¿Qué?
—Al saber quiénes somos, pueden venir por su silencio. No tienes idea cuán importante es para nuestra gente la cabeza del rey. En cuanto el pueblo sepa que la r