Mundo de ficçãoIniciar sessãoExtrañamente no está asqueada de mí, de hecho, me siento seducido. Algo está pasando, ¿Será que si le gustó lo de anoche? Pero me dijo que no. Aunque me apartó, tomo su nuca y tiro de ella para que su rostro esté muy cerca del mío.
—¿Error por qué? —arqueo una ceja—. Si fuera un error, al menos procura que tus palabras concuerden con tus acciones —le susurro cerca de sus labios.
Ambos nos miramos, se nota que hay deseo y este deseo no existiera, si no lo hubiese iniciado.
—¿O sino qué? —vuelve a retarme.
Me callo por un momento, no sé qué decir, esta mujer me ha dejado sin palabras, ¿Qué podría hacer? Nada, se supone que debo respetar lo que dice, pero su deseo me hace creer que no quiere que la respete, pero tengo miedo, miedo de que se moleste. ¿Y si se molesta qué? ¿







