Mundo de ficçãoIniciar sessão—O que andas coqueta —digo como suposición y me da un leve golpe en el pecho.
—No me hagas esto. —súplica.
—¿Tan malo soy? —Arqueo una ceja y ella iba a responder, pero gime con delicadeza.
—No quiero que nadie me escuche —me aclara—, no así.
—Pues tengo otra solución para eso —le digo.
Tomo su mejilla y la beso, ella ni siquiera me rechazó, el placer la hizo seguirme el beso y me besaba con tanta pasión que parece que tendrá puesto favorito en mi cabeza.
—Tienes suerte de que estamos en público —me dice entre besos y me quita el control—, porque no te hubiese aceptado esto, me has hecho enojar —se separa de mí—. Ahora vámonos, no estoy de humor para seguir la noche.
—No puedo creer que después de eso sigas enojada —le digo.
—No fue







