Apreté los dientes y volví al presente. —Prepárate para la reunión de mañana —ordené con voz firme.
—¿Así que volvemos al plan? ¿Y no vas a hablar de lo que te pasó? —preguntó ella, con evidente preocupación.
—¿Qué quieres que haga? ¿Una reunión con sexo incluido? —repliqué con sarcasmo, solo para verla enrojecer de rabia. No había tiempo para dramatismos. Habíamos perdido demasiado, y no existía aún una estrategia clara para nuestra venganza.
Desvié mi atención hacia mi tableta y comencé a