Todos se quedaron unos minutos más antes de que Néstor decidiera llevarse a su madre y al técnico a casa. Ya era tarde, pero prometió volver para ver cómo estábamos.
Me quedé allí sola, mirando al idiota que casi hizo que mi corazón explotara por su egoísmo.
Tenía hambre, pero sin apetito. Aun así, decidí recostarme sobre su pecho y esperar a que despertara. Poco a poco, el cansancio me venció y, antes de darme cuenta, me quedé dormida.
Pov de Julian
Me senté en la sala, con las palmas sud