Pov Valeria:
Su silencio fue más incómodo que cualquier grito. Se limitó a cruzar los brazos, y yo me quedé observándolo, preguntándome si tenía algún tipo de problema antisocial o simplemente disfrutaba haciéndome sentir incómoda.
El viento sopló entre los dos, y durante unos segundos lo único que se escuchó fue el sonido del agua corriendo bajo el puente.
Entonces, mi estómago rugió.
Fuerte.
Muy fuerte.
Levantó la cabeza y, aunque su rostro estaba casi oculto bajo la capucha, pude