Me quedé viéndolo, y entonces recordé que había olvidado completamente por qué había ido al gimnasio. Él volvió a sonreír de manera falsa, lo cual me irritó aún más.
—¿Me extrañaste tanto? —preguntó.
Le di un golpe en la nuca, sabiendo muy bien por qué lo buscaba. Julian iba tras Sabrina y Gabriel.
Necesitábamos una forma de que los dos mintieran en mi nombre. Estaba segura de que no estaban bajo su radar y también segura de que no aceptarían estar en su nómina.
Damian se rió entre dientes y me