Me volví para mirarlo, convencida de que estaba mintiendo e intentando manipularme.
—Pregúntale si se coge a putas con condones. O mejor aún, revisa si lleva condones en la billetera —continuó.
Lo observé en silencio.
—No te estoy presionando; sólo te presento una propuesta. Te quedas embarazada, le dices a Julian que es suyo y él recupera las ganas de luchar por la empresa. Entonces podré instarlo, o incluso influenciarlo, a modificar la disposición de herencia a favor de la esposa, el hijo y