Capítulo XXVII. Arreglando desavenencias.
Eun-ji.
No podía parar de reír mientras Martin me miraba serio, sé que no le veía la gracia. Pero para mí que conocía de alguna forma lo que Bianca sentía por el abogado, me era totalmente una fuente de alegría. Le había avisado a mi marido que donde había calor…. Al parecer había más que calor.
Aún no he podido parar de reír al recordarlo, Cuando había llegado al final de la escalera, me di cuenta de que me había olvidado coger la medicación de Eu-hin para reforzar en lo medida de lo posible