Epílogo.
Martin
-“ ¡Ni se te ocurra!, tú te quedas aquí y lo soportas conmigo”- me gritó mi esposa, mientras me agarraba fuertemente la mano. Hoy llegaba al mundo Min-suk Emily Bada Lewis, la diosa de las heroínas, y por lo visto su madre no quería ni que me pusiera la ropa higienizada para entrar en paritorio.
-“Señora Lewis su esposo, necesita cambiarse para que así, le dejen entrar a acompañarla”- le dijo la enfermera, para hacerla razonar.
Por un segundo mi esposa puso ese gesto que llevaba poniendo