Me miro al espejo sonriente.
—¿Lista, cariño?— pregunta papá mientras entre a la habitación.
—Sí, ya podemos irnos— me brinda su brazo, el cual acepto.
—No quiero creer que mi bebé ya está creciendo— menciona y solo inclino mi cabeza a un lado mirándolo con diversión y ternura.
—Papá, hace mucho tiempo dejé de ser una niña— menciono.
—Pero para mí siempre serás mi bebé— besa mi frente y salimos de casa hasta llegar al auto, subo detrás y él conmigo.
El chófer emprende en camino a la iglesia y e