Mis ojos se abren de golpe, y de la misma forma se vuelven a cerrar por la excesiva claridad que hay en el lugar donde me encuentro, cuando logro acostumbrarme a la claridad, y mi vista ya no está borrosa, miro mi alrededor, es una habitación de hospital, en mis muñecas y dedo índice yacen algunos aparatos que me resultan incómodos. Mi boca se encuentra seco, y ni mencionar la falta de fuerza.
Cuando estaba a punto de presionar el botón que está al lado de la camilla, la puerta se abro dándome