La puerta de mi oficina es tocada con suavidad, lo que me hace alzar la vista del computador.
—Pase— ordeno, dándole paso a Helena, mi secretaria.
—Buenas tardes, señora— dejo las hojas en mi escritorio para mirarla con reproche— Disculpe.
No me gusta el término señora, me hacen sentir como si fuese ya una anciana.
—Quería preguntarle si yo podría salir un poco más temprano hoy, ya tengo todos mis trabajos listos, pero si me llegará a necesitar, podría llamarme.
—Está bien Helena, ¿Alguna emerg