Arde el cielo y el infierno celebra, desciendo escalón a escalón sin miedo de quemarme con sus llamas, porque el fuego en mi corazón se ha convertido en un escudo impenetrable.
Isabella
No sé cuánto tiempo pasa, pero despierto con pesadez en la cabeza. Mi padre ya llegó y me ha mandado a decir que quiere verme en su despacho. No quiero enfrentarlo una vez más. No quiero ver de nuevo la decepción en su mirada cuando ayer en sus ojos brillaba el orgullo que sentía por mí. ¿Será que él y mi madre