Ahora ya no sabía qué creer de Jonathan. No era tan terrible como pensaba. Amaba a su hijo y quería ser un buen padre para él. ¿Cómo podía seguir detestando a un hombre que me había mostrado que tenía un lado tan sensible y humano?
Conformé pasaron los días y fui testigo de lo distinto que ahora era, más caí en una sorpresiva verdad: él me gustaba. Jonathan mandó a retirar las rejas que había colocado en las ventanas a mi llegada y también había mandado a rea mueblar mi habitación, devolviendo