Capítulo 96. El regreso del pasado.
El silencio que siguió a la aparición del hombre fue ensordecedor. Genoveva, con los brazos heridos y el rostro pálido como un fantasma, miraba al recién llegado como si hubiera visto resucitar a un muerto y es que no era para menos allí estaba quienes todos creyeron que así había sido.
—Enrico... —susurró, finalmente, su voz apenas audible.
Enrico Armone, estaba de pie en la entrada de la sala, con un arma en la mano y una expresión fría en su rostro. Sus ojos recorrieron la escena frente a él