Capítulo 94. Un encuentro peligroso.
El auto donde iban Lisandro y Carolina avanzaba a toda velocidad por la carretera, dejando atrás la ciudad y adentrándose en un paisaje cada vez más rural. La tensión en el vehículo era palpable, con ambos sumidos en un silencio cargado de preocupación.
Lisandro mantenía la vista hacia la ventana. Carolina, a su lado, alternaba entre mirar por la ventana y observar a su esposo, notando la palidez de su rostro y el sudor que perlaba su frente.
—Lisandro, ¿estás bien? —preguntó finalmente, su voz