Capítulo 79. Sombras de la traición.
Las noches en el hospital se alargaban como un eco interminable de angustia y esperanza. Carolina se encontraba sentada en la fría silla, con la mirada fija en Lisandro, quien yacía en la cama, rodeado de máquinas que pitaban y zumbaban, como si fueran guardianes de su vida.
La luz tenue del pasillo se filtraba a través de la puerta entreabierta, creando un ambiente casi onírico, donde la realidad y la desesperación se entrelazaban. Cada vez que Lisandro se movía, su corazón se aceleraba, y ca