Capítulo 80. La nueva jugada de Genoveva.
El aire en la oficina de Carolina estaba cargado de tensión. Las luces fluorescentes parpadeaban, reflejando la inquietud que se cernía sobre el ambiente. Valeria, con el rostro pálido y los ojos llenos de lágrimas, se encontraba frente a Carolina, quien la miraba con incredulidad.
Carolina sentía que cada mirada la juzgaba, cada susurro era un cuchillo que perforaba su ya desgastada confianza. Frente a ella, Valeria bajaba la cabeza, sus manos temblorosas jugueteaban con el borde de la venda e