Capítulo 53. Planes en marcha.
Carolina colgó el teléfono con el ceño fruncido, una sensación de inquietud creciendo en su pecho. La llamada de Inés había sido extraña, su voz tensa y sus palabras cuidadosamente elegidas. Y esa última frase sobre el "osito"... era la señal de peligro que habían acordado hace años, para proteger a Dante.
"Algo no está bien. ¿Por qué lo nombró? ¿Será que el padre del niño había aparecido?", pensó Carolina, mordiéndose el labio con preocupación.
En ese momento, Lisandro entró a la habitación.