Capítulo 52. Amenaza inminente.
Inés sintió el sudor frío recorrer su espalda cuando Enrico tomó su teléfono y la miró con una expresión fría y controladora.
—Desbloquéalo, Bianca —dijo, su voz suave, pero llena de amenaza.
Ella lo miró, temblando ligeramente. No había forma de negarlo, él sabía que estaba bajo su control. Pero no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente.
—No lo haré —respondió Inés con firmeza desde la cama, aunque su corazón latía desbocado en su pecho.
Enrico la observó un momento, evaluando sus palabras,