Capítulo 157. Juramento de Venganza
Los tres se dividieron al entrar al interior de la casa, revisando cada habitación, cada rincón. La tensión era palpable mientras avanzaban. Cuando Lisandro entró a una de las salas, sintió el frío acero de un arma presionando contra su sien. Lisandro detuvo su respiración por un instante.
Él se movió, sus manos todavía apretaban con fuerza el arma que acababa de bajar tras disparar al abuelo Armone. Sentía la tensión en el aire, como un cable a punto de romperse.
—Suelta el arma —repitió King