Capítulo 125. La tormenta desatada.
El disparo resonó por toda la finca, atrayendo la atención de todos los presentes. El instructor yacía en el suelo, sujetándose el brazo herido mientras gemía de dolor. Inés, aún en shock, se debatía entre ayudarlo y enfrentar a Enrico.
Bajó del caballo rápidamente, su corazón latiendo con fuerza. Apenas podía procesar lo que acababa de suceder. El hombre que acababa de ser herido se retorcía en el suelo, sujetándose el brazo con una mezcla de miedo y dolor. La mirada de Enrico, fría y calculad